Fátima Imarú Lameda Camacaro
Soy Licenciada en Estudios Ambientales (Universidad Yacambú – Venezuela), Magister en Recursos Naturales y Medio Ambiente (Universidad Nacional de Salta – Argentina). Investigadora del Oso Andino (Tremarctos ornatus), única especie de úrsido en Sudamérica con más de 20 años en el área ambiental. Venezolana residente en México.
La conexión con la naturaleza nace cuando me colocan “Imarú” nombre aborigen de la etnia Yekuana que significa “Princesa de los manantiales”. Recuerdo mi infancia subiendo a las montañas andinas de Cende (cordillera de los andes venezolanos entre los estado Lara y Trujillo) con menos de 7 años con amigos de mi padres recorríamos estos parajes. Quién diría que esos paisajes que caminaría de niña es el hábitat de la especie faunísitica por la que descubriría la conservación de la biodiversidad. A mis 12 años una tía llevó información de un grupo de jóvenes que eran guías en el zoológico de mi ciudad natal Barquisimeto, recuerdo que llegué al Parque Zoológico y Botánico Bararida con un pantalón jeans y franela blanca con un cuaderno y un lápiz para anotar todo lo que debía aprender de los animales. Al finalizar la clase me iba a la biblioteca del zoológico y teníamos que esperar a que se desocupara el único libro de “Mamíferos del mundo” que allí había para así buscar la tarea que nuestros instructores nos daban. Así fueron mis primeros pasos en el mundo de la conservación. Ya había surgido algo años antes cuando deseaba ser miembro del centro de ciencias de mi escuela, pero una de las que lo dirigía me dijo que ¡No!, pues no tenía madera a la investigación. Años después, saliendo de secundaria participaría en dos eventos regionales que promueven investigación y ciencia. Ahí inicio mi carrera como investigadora científica de la mano del oso frontino (Tremarctos ornatus).
Han sido 18 años trabajando en pro de la conservación de la especie en las temáticas de educación ambiental, investigación en campo, etnozoologia, fragmentación de hábitat, conservación para la biodiversidad, comunicación, planificación socio – ambiental y turismo, donde hay un montón de historias y anécdotas que voy contando a través de La Ruta del Oso. Que me ha llevado por muchos lugares, países y conectado con muchísima gente maravillosa.
Como investigadora de la biodiversidad, una de las decisiones más difíciles ha sido emigrar de mi país de origen a otro país donde no está el único oso suramericano con el cual trabajo. La situación económica, social, política de Venezuela hacen muy difícil que hoy siga trabajando por la especie de manera insitu. Por ello, hoy desde México vivo un proceso de reconstrucción como persona e investigadora, adaptándome a la nueva realidad y espacio que hoy me ofrece este país tan biodiverso. Mi corazón sigue con el oso andino, desde la distancia seguimos construyendo redes que conecten a la conservación de la biodiversidad. Sigo viviendo y experimentando con el deseo de seguir investigando y compartiendo mi experiencia como mujer en la conservación.
imarulameda@gmail.com
FATIMA IMARÚ LAMEDA CAMACARO
I hold Bachelors in Environmental Studies (Yacambú University - Venezuela), Masters in Natural Resources and Environment (National University of Salta - Argentina). Researcher of the Spectacled Bear (Tremarctos ornatus), the only species of ursid in South America. Venezuelan resident in Mexico, with more than 20 years in the environmental area.
My connection with nature began when I was given my name "Imarú", an aboriginal name of the Yekuana ethnic group that means "Princess of the springs". I remember my childhood hiking up to the Andean mountains of Cende (mountain range of the Venezuelan Andes between the states of Lara and Trujillo) with less than 7 years of age. Who new that those landscapes I explored as a child is the habitat of the fantastic species with which I would discover the conservation of biodiversity. When I was 12, my aunt took me to an event organized by a group of young people who were guides in the local zoo in my hometown Barquisimeto. I remember that I arrived at the Bararida Zoo and Botanical Park in jeans and white flannel and a notebook and pencil to write everything down. At the end of the class, we went to the zoo library and we had to wait for the only “Mammals of the world” to be free to read in order to complete the tasks that our instructors gave us. This was my first step towards the world of conservation. Something had already arisen in me years before when I wanted to be a member of the science center of my school, but one of instructors told me that “No”, I didn’t have the guts for research. Years later, leaving high school I would participate in two regional events that promote research and science. There, I started my career as a scientific researcher with the Spectacled Bear (Tremarctos ornatus).
It’s been 18 years since I started working in Andean Bear conservation, in the areas of environmental education, field research, ethnozoology, habitat fragmentation, communication, socio-environmental planning and tourism, where there are a lot of stories and anecdotes that I am sharing through La Ruta del Oso. This work has taken me to many places, countries, and connected me with many wonderful people.
As a biodiversity researcher, one of the most difficult decisions has been to migrate from my country of origin to country where the only South American bear with whom I work is not present. The economic, social, and political situation in Venezuela makes it very difficult to continue working for the species in an institutional way. For this reason, today from Mexico I am undergoing a reconstruction process as a person and researcher, adapting to the new reality and space that this highly biodiverse country offers. My heart continues with the Spectacled Bear, from a distance we continue to build networks that connect with the conservation of biodiversity. I continue to live and experiment with the desire to continue investigating and sharing my experience as a woman in conservation.

