Los renglones torcidos de las expectativas

Anónimo

Curiosamente, muchas historias de superación femenina tienen un inicio de esfuerzos sobrehumanos, mucho análisis y un desgaste extremo de por medio. Todo esto como resultado de lo extenuante que es hacerse un paso en un espacio tan complejo como la ciencia y la investigación, siendo a tal punto, el doble o el triple del esfuerzo que en sí debe llevar el desarrollar conocimientos científicos. Y en mi pequeño e inicial proceso, lo estoy comprobando.

En mi desarrollo personal, han existido muchas historias cruzadas, entre las personales y las ajenas, que suelo vivir como propias. Situaciones donde por inercia tiendes a reorganizar tus ideas, y hasta replantear tus objetivos, por lo complejo e incomodo que suele ser el desarrollar actividades en organizaciones con poca estructura y con un gran potencial de manipulación para gestar expectativas y desarrollar un compromiso extenuante del personal en marco a esas expectativas, sin ningún producto final compartido a modo de retorno por tus esfuerzos o al menos por agradecimiento.

Y es más conflictivo aún, el hecho de estar involucrada en tantos aspectos con fuertes intereses y hasta con una formación incalculable de ideales en marco a esas expectativas que de formas variadas te creas, para al final, ser solo una pieza más que generó productos de forma económica y rentable a un equipo con intereses egoístas y sin proyección. Generándote un desgaste extremo mental, emocional y profesional. Pero en sí, me cuesta analizar que, desde mi propia proyección, he sido quien para otras mujeres, fue un fuerte calvario, puesto que por querer soportar esas expectativas, me hice ajena a las situaciones de mis compañeras y la sororidad que debería haber existido por he hecho de conocer lo difícil que es caminar por la ciencia siendo mujer.

Para finalizar, solo me queda determinar que, el proceso del desarrollo personal tiene muchas ambivalencias, las cuales deben ser analizadas en el proceso, desde lo que afectó y lo que cambió. Y en sí, trascender estas expectativas fallidas en un carácter determinante, para evitar seguir el juego sinfín de los malos procesos.