¿Puede la fotografía por sí sola ser conservación?

Tamara Blazquez Haik

 

Mi profesión es la de fotógrafa conservacionista, la cual consiste básicamente en contar las historias del mundo natural, así como las de aquellos que se dedican a protegerlo, por medio de la fotografía.

Pelícanos al amanecer en una parte de la zona chinampera de Xochimilco, CDMX, poco impactada.

Pelícanos al amanecer en una parte de la zona chinampera de Xochimilco, CDMX, poco impactada.

Esta rama de la fotografía de naturaleza nació apenas hace unas décadas cuando la reconocida fotógrafa mexicana Cristina Mittermeier acuñó este término que rápidamente se hizo popular entre el gremio fotográfico a nivel mundial.

La fotografía para la conservación se diferencía de la fotografía de naturaleza en el hecho de que, a través de historias visuales, se busca generar un cambio en la sociedad e inspirarla a actuar en pro de la naturaleza y la fauna, mientras que la “foto de naturaleza” sólo busca generar bellas imágenes y registros de la biodiversidad.

A lo largo de casi 10 años mis estudios y formación se han centrado no solo en dominar la técnica fotográfica y del “storytelling”, sino también en aprender sobre la biología y ecología de las especies cuyas historias me interesa contar para hacerlo de manera certera, lo cual me ha llevado a colaborar no solo con otros fotógrafos sino con colegas dentro de la comunidad científica, activistas por la defensa del territorio y la fauna, y con otros conservacionistas que día a día ponen en riesgo sus vidas para lograr un cambio positivo en la conservación de la biodiversidad.


Estas experiencias, junto con la creciente popularidad de la fotografía para la conservación en México, me han llevado a preguntarme si con solo hacer fotografía y contar historias se puede realmente hacer conservación y lograr algún cambio en la sociedad. ¿Es correcto el término “fotografía para la conservación”? ¿Si el fotógrafo no se involucra como actor en distintos temas ambientales o sociales, puede hacer conservación? De ser así entonces ¿en qué se diferencía un fotógrafo para la conservación de un fotógrafo de naturaleza? ¿Cómo entonces los fotógrafos para la conservación podemos hacer conservación?

Estas cuestiones me han generado una crisis existencial, pero me parecen válidas además de necesarias y creo que todos hemos pasado por estas crisis a lo largo de nuestras carreras que nos han ayudado a crecer, mejorar y seguir adelante con mayor fuerza y objetivos más claros y tangibles.

Pero esta crisis en particular hasta la fecha sigue haciendo que me cuestione si en verdad la fotografía por sí sola es conservación, sobre todo después de leer una crítica sobre esta profesión escrita por mi estimado colega y amigo Elí García Padilla.

La respuesta, a mi forma de ver las cosas y por mi experiencia profesional, es no. La fotografía por sí sola no es conservación. El contar las historias de la biodiversidad o de quienes ayudan a la biodiversidad requiere de que el fotógrafo se involucre en dicha historia o lucha para que realmente sea conservación o logre hacer incidencia tanto social como política, y  también para contar la verdad desde la mirada de quienes luchan, y no cómo un espectador más que habla desde su propio privilegio.

Lo que me ha impulsado a seguir adelante con esta carrera autodenominada “fotografía para la conservación” es justo crear algún cambio en pro de la naturaleza, por más pequeño que sea y esto ha requerido que no solo cuente historias, sino que realmente me involucre, junto con mi fotografía, en causas mucho más tangibles como por ejemplo el activismo y la educación.

Usando la fotografía he creado proyectos educativos que he llevado a escuelas y a la población en general. También he usado mi trabajo para apoyar causas de lucha social y ambiental, como la defensa del territorio en Xochimilco, sin estar “en las gradas” tomando fotos, sino siendo parte de la lucha como una vocera y activista, arriesgándome de la misma forma que lo hacen los compañeros defensores en cada protesta y manifestación.

Pobladores originarios de Xochimilco y Activistas en protesta por la defensa del humedal #YoProtejoElHumedal en Ciudad de México.

Pobladores originarios de Xochimilco y Activistas en protesta por la defensa del humedal #YoProtejoElHumedal en Ciudad de México.

Proyecto fotográfico educativo enfocado en la Fauna de la Ciudad de México.

Proyecto fotográfico educativo enfocado en la Fauna de la Ciudad de México.

Los registros fotográficos son importantes y contar estas historias también, pero mi punto es que si no te involucras en una lucha como esta, no podrás realmente contar la historia verídica que si genere un cambio e inspire a más personas a unirse a la lucha por la conservación de la vida.

En otros países, estos fotógrafos para la conservación incluso se involucran en hacer y promover propuestas de ley que protejan ecosistemas y especies enteras. Se enfocan también en los derechos humanos de pueblos originarios, otros más incluso se infiltran en las redes del tráfico ilegal de especies para sacar a la luz lo que sucede, y así podría continuar la lista, pero podemos decir que además de hacer “click” hay muchas otras acciones de por medio.

Entonces creo que lo que, al menos en México, está faltando en el gremio de la fotografía para la conservación es el de involucrarse directamente con la sociedad ya sea por medio de la educación o de la lucha activa, es decir ir más allá de hacer ese “click”.

Sin duda creo que la fotografía para la conservación va justamente de la mano del activismo ambiental y está más apegada al fotoperiodismo, donde los colegas también arriesgan sus vidas para hacer presión social y política. Pero en México se sigue confundiendo mucho la “foto para la conservación” con la “foto para la naturaleza” que solo busca hacer imágenes bonitas que no van más allá de compartir la belleza del mundo natural, y hacer conservación va justamente más allá de hacer solo fotografías y contar historias.

Festival Luum Puksi’ik’al 2018 organizado por el colectivo Zutut’Ha en Sotuta, Yucatán con la finalidad de enseñar a los niños y adultos de la comunidad la importancia de la conservación de las aves, fauna y monte yucateco a través del arte y de la fotografía.

Festival Luum Puksi’ik’al 2018 organizado por el colectivo Zutut’Ha en Sotuta, Yucatán con la finalidad de enseñar a los niños y adultos de la comunidad la importancia de la conservación de las aves, fauna y monte yucateco a través del arte y de la fotografía.

Para hacer conservación hay que involucrarse en lo que estamos contando, poner las manos a la tierra, crear proyectos que impacten, aprender y estudiar constantemente, acompañar y arriesgarse junto a colegas ya sean científicos, sociedad civil, activistas, o defensores. Hay que hacer política, y hay que atreverse a ir más allá de solo apretar un botón.

Para realmente llamarnos “fotógrafos para la conservación” debemos ser también personajes activos de las luchas por la conservación de la vida. Se los dejo para reflexionar.

info@tamarablazquez.com
www.tamarablazquez.com


My profession is that of a conservation photographer, which basically consists of telling the stories of the natural world, as well as the people who are dedicated to protecting it, through photography.

This branch of nature photography was born just a few decades ago when the renowned Mexican photographer Cristina Mittermeier coined the term that quickly became popular among the photographic industry worldwide.

Conservation photography differs from nature photography in the fact that, through visual stories, it seeks to generate a change in society and inspire it to act in favor of nature and wildlife, while “nature photography” only seeks to generate beautiful images and records of biodiversity.

Throughout almost 10 years my studies and training have focused not only on mastering the photographic technique and "storytelling", but also on learning about the biology and ecology of the species whose stories I am interested in telling in order to do so accurately, which has led me to collaborate not only with other photographers but with colleagues within the scientific community, activists for the defense of territory and wildlife, and with other conservationists who put their lives at risk every day to achieve a positive change in the conservation of biodiversity.

These experiences, along with the growing popularity of photography for conservation in Mexico, have led me to wonder if just taking photographs and storytelling can actually do conservation and bring about some change in society. Is the term "conservation photography" correct? If the photographer does not get involved as an actor in different environmental or social issues, can she do conservation? If so, then how is a conservation photographer different from a nature photographer? How then, as conservation photographers, can we do conservation?

These issues have generated an existential crisis for me, but they seem valid as well as necessary and I believe that we have all gone through these crises throughout our careers that have helped us to grow, improve and move forward with greater strength and clearer objectives and tangible.

But this particular crisis to date continues to make me question whether photography alone is conservation, especially after reading a review about this profession written by my esteemed colleague and friend Elí García Padilla.

The answer, from my way of seeing things and from my professional experience, is no. Photography alone is not conservation. Telling the stories of biodiversity or those who help biodiversity requires that the photographer get involved in the said story or fight for it to really be conservation or achieve both social and political advocacy, and also to tell the truth from the point of view of who fight, and not as one more spectator who speaks from his own privilege.

What has driven me to move forward with this self-styled “conservation photography” career is just creating some change for nature, no matter how small, and this has required me not only to tell stories but to really get involved, along with my photography, in much more tangible causes such as activism and education.

Using photography I have created educational projects that I have taken to schools and to the general population. I have also used my work to support causes of social and environmental struggle, such as the defense of the territory in Xochimilco, without being "in the stands" taking photos but being part of the struggle as a spokesperson and activist, taking risks in the same way as it is done by fellow defenders at every protest and demonstration.

Photographic records are important and telling these stories too, but my point is that if you don't get involved in a fight like this, you won't really be able to tell the true story that creates change and inspires more people to join the fight for freedom and preservation of life.

In other countries, these conservation photographers are even involved in making and promoting bills that protect ecosystems and entire species. They also focus on the human rights of indigenous peoples, others even infiltrate the networks of illegal trafficking of species to expose what is happening, and so the list could continue, but we can say that in addition to clicking there are many other actions involved.

So I think that what, at least in Mexico, is lacking in the conservation photography industry is to get directly involved with society either through education or active struggle, that is, to go beyond doing that "click".

Without a doubt, I believe that photography for conservation goes exactly hand in hand with environmental activism and is more attached to photojournalism, where colleagues also risk their lives to exert social and political pressure. But in Mexico, "conservation photography" is still very much confused with "nature photography" which only seeks to make beautiful images that do not go beyond sharing the beauty of the natural world and doing conservation goes beyond making just pictures and tell stories.

To do conservation, we must get involved in what we are sharing, put our hands on the ground, create projects that impact, learn and study constantly, accompany and take risks with colleagues, whether they are scientists, civil society, activists, or defenders. You have to do politics, and you have to dare to go beyond just pressing a button.

To truly call ourselves "conservation photographers" we must also be active characters in the struggles for the conservation of life. I leave them to reflect.