Tania Moreno Ramos
Coordinadora de la Cátedra UNESCO en Reservas de Biosfera y Sitios de Patrimonio Mundial de la Universidad para la Cooperación Internacional, Costa Rica
Los modelos de desarrollo dominantes y nuestros estilos de vida fundamentados en un consumo excesivo, están alterando no sólo el clima planetario, si no la misma capacidad de la Tierra para sostener la vida. Hemos sobrepasado gravemente ya cuatro de los nueve límites planetarios, siendo la integridad de la biosfera uno de los más preocupantes. Es la salud de los ecosistemas y la biodiversidad en todas sus formas y relaciones (desde los microorganismos del suelo, los sistemas coralinos o los grandes mamíferos), la que garantiza que se mantengan las condiciones para mantener la vida en el planeta, incluida la vida humana.
Rancho Margot, Reserva de Biosfera Agua y Paz, Costa Rica
Enfrentar esta crisis planetaria, sobre todo humana, implica cuestionar nuestros propios paradigmas, abrir nuestra mente a formas diferentes de entender el mundo, co-crear soluciones desde otras formas de relacionarnos en y con la naturaleza, formas que no sean motivadas por el control y la dominación, si no, por el entendimiento, el vínculo y la cooperación. Esto implica trascender el pensamiento humano de superioridad sobre la naturaleza y elevar la importancia de los ciclos, las relaciones y el cuido de la vida. Esta forma de comprensión del mundo reclama la recuperación de nuestro vínculo con la naturaleza y un renacimiento del principio femenino. Principio femenino que no es exclusivo de las mujeres, sino una característica esencial humana diferenciada por la conexión, el sentido de comunidad, el valor del cuido, la creatividad, y la espiritualidad. La recuperación del principio femenino está basado en la inclusión, como explica Vandana Shiva, se trata de una recuperación en la naturaleza, en las mujeres y en los hombres, de las formas creativas de ser y percibir.
Observar nuestro entorno inmediato y reflexionar sobre nuestra relación con nuestro propio cuerpo, las relaciones con las demás personas y con los sistemas ecológicos y sociales de los que formamos parte, son pasos trascendentales si deseamos impulsar cambios hacia la regeneración y la sostenibilidad.
Sendero, Reserva Natural Bojonawi, Reserva de Biosfera El Tuparro, Colombia
Es en esta reflexión y búsqueda de reconexión, que el modelo de reservas de biosfera retoma relevancia. Impulsadas por UNESCO desde hace 50 años, las reservas de biosfera nacen como un modelo de gestión territorial que promueve relaciones armoniosas entre las personas y la naturaleza. El Programa MaB y su Red Mundial de Reservas de Biosfera han renovado su visión con el sueño de “un mundo donde las personas son conscientes de su futuro común y sus interacciones con el planeta, y actúan de manera colectiva y responsable para construir sociedades prósperas en armonía dentro de la biosfera”.
Las reservas de biosfera son más que áreas protegidas, las reservas de biosfera son personas, comunidades, ciudades; las reservas de biosfera son paisajes funcionales, territorios en donde se articulan diferentes sistemas ecológicos, sociales y económicos. Este enfoque integrador de las reservas de biosfera es lo que permite pasar del manejo de áreas protegidas como “islas” para la conservación de la biodiversidad, a una visión territorial amplia e inclusiva en donde toman importancia las relaciones, la conectividad y las interdependencias socio-ecológicas. El valor de las reservas de biosfera recae en su diversidad biológica y cultural, sobre todo en las interacciones entre personas y naturaleza, cultura y biodiversidad.
Más allá de una designación internacional, estructuras formales o burocracia institucional, las reservas de biosfera son comunidades y organizaciones alrededor del mundo buscando un futuro mejor, cada una desde la diversidad y peculiaridad de sus ecosistemas y culturas.
Tania y Sebastián en el Río Agres, Reserva de Biosfera Cordillera Volcánica Central, Costa Rica
Al encontrarnos en un espacio con un propósito común, como lo son las reservas de biosfera, nos damos la oportunidad de celebrar la vida, reflexionar e imaginarnos un mundo diferente que se guíe por el amor y la reverencia a la vida y genere relaciones a través del diálogo y la cooperación. Es a partir de esos procesos creativos y sueños compartidos, que comienza el proceso de transformación y regeneración.
Siguiendo el llamado de Daniel Christian Wahl, es momento de evolucionar hacia culturas regenerativas, repensar nuestro rol en esta comunidad de vida y rediseñar nuestra forma de habitar este planeta, nuestro hogar.
Estamos ante una crisis planetaria multidimensional, está en nuestras manos transformarla en oportunidad de transformación, es ahora el momento, y somos nosotras, las personas de las generaciones actuales, las que podemos hacerlo.
The dominant development models and our lifestyles based on excessive consumption are altering not only the planetary climate, but also the Earth's ability to sustain life. We have now seriously exceeded four of the nine planetary boundaries, the integrity of the biosphere being one of the most worrying. It is the health of ecosystems and biodiversity in all its forms and relationships (from soil microorganisms, coral systems or large mammals), which guarantees that the conditions are maintained to maintain life on the planet, including life human.
Facing this planetary crisis, especially human, implies questioning our own paradigms, opening our minds to different ways of understanding the world, co-creating solutions from other ways of relating in and with nature, ways that are not motivated by control and domination, if not, by understanding, bonding and cooperation. This implies transcending human thinking of superiority over nature and raising the importance of cycles, relationships and caring for life. This way of understanding the world calls for the recovery of our bond with nature and a rebirth of the feminine principle. A feminine principle that is not exclusive to women, but an essential human characteristic differentiated by connection, a sense of community, the value of caring, creativity, and spirituality. The recovery of the feminine principle is based on inclusion, as Vandana Shiva explains, it is a recovery in nature, in women and in men, of the creative ways of being and perceiving.
Observing our immediate environment and reflecting on our relationship with our own body, relationships with other people and with the ecological and social systems of which we are part, are transcendental steps if we want to promote changes towards regeneration and sustainability.
It is in this reflection and search for reconnection that the biosphere reserves model takes on relevance. Promoted by UNESCO for 50 years, biosphere reserves were born as a territorial management model that promotes harmonious relationships between people and nature. The MaB Program and its World Network of Biosphere Reserves have renewed their vision with the dream of “a world where people are aware of their common future and their interactions with the planet, and act collectively and responsibly to build prosperous societies in harmony within the biosphere ”.
Biosphere reserves are more than protected areas, biosphere reserves are people, communities, cities; biosphere reserves are functional landscapes, territories where different ecological, social and economic systems are articulated. This integrating approach to biosphere reserves is what allows us to move from the management of protected areas as "islands" for the conservation of biodiversity, to a broad and inclusive territorial vision where relationships, connectivity and socio-economic interdependencies are important ecological. The value of biosphere reserves lies in their biological and cultural diversity, especially in the interactions between people and nature, culture and biodiversity.
Beyond an international designation, formal structures or institutional bureaucracy, biosphere reserves are communities and organizations around the world seeking a better future, each one from the diversity and peculiarity of their ecosystems and cultures.
By finding ourselves in a space with a common purpose, such as biosphere reserves, we give ourselves the opportunity to celebrate life, reflect and imagine a different world that is guided by love and reverence for life and generates relationships through of dialogue and cooperation. It is from these creative processes and shared dreams that the process of transformation and regeneration begins.
Following the call of Daniel Christian Wahl, it is time to evolve towards regenerative cultures, rethink our role in this community of life and redesign the way we inhabit this planet, our home.
We are facing a multidimensional planetary crisis, it is in our hands to transform it into an opportunity for transformation, now is the moment, and it is we, the people of the current generations, who can do it.

